Simón Vargas, integrante de Morat, compartió su pasión por la fotografía analógica en el GAM

En el marco de la “Charla sobre procesos de cuarto oscuro”, realizada en CityLab del GAM, el músico colombiano profundizó en su vínculo con la fotografía, la experimentación con rollos y su búsqueda por recuperar procesos que le permiten relacionarse de una manera distinta con las imágenes.

Jorge Luis Beltrán Cheuquelén

9/13/20264 min read

Simón Vargas, integrante de la banda colombiana Morat, llegó hasta CityLab del GAM para compartir una faceta menos conocida de su carrera: su pasión por la fotografía. Durante la “Charla sobre procesos de cuarto oscuro”, el músico conversó sobre su experiencia con la fotografía analógica, los procesos de revelado y la manera en que esta disciplina se ha convertido en una parte importante de su proceso creativo.

Simón Vargas contó que su acercamiento a la fotografía comenzó precisamente desde una búsqueda por alejarse de la inmediatez de la fotografía digital. La posibilidad de tomar cientos de fotografías y posteriormente escoger una sola no terminaba de convencerlo, mientras que el uso de cámaras con rollo lo obligó a enfrentarse a una dinámica completamente diferente.

Con el paso del tiempo, descubrió que esa limitación podía transformarse en una virtud. Al no poder fotografiar indefinidamente una misma situación, comenzó a prestar mayor atención a lo que ocurría frente a la cámara y a aceptar que muchas de las imágenes que más le gustaban aparecían de manera inesperada.

“Era mucho más fácil encontrar imágenes que me gustaran a partir de un ejercicio en el cual había menos control”, explicó durante la charla, al referirse a su experiencia con la fotografía analógica.

El descubrimiento del cuarto oscuro

Su interés por estos procesos lo llevó a investigar diferentes técnicas y materiales, además de buscar información sobre procedimientos fotográficos que hoy son poco utilizados. Simón relató cómo comenzó a experimentar con distintos tipos de rollos, llegando incluso a interesarse por películas que originalmente no estaban destinadas a la fotografía convencional.

Una de sus búsquedas estuvo relacionada con un tipo de película utilizada para registrar audio en producciones cinematográficas. La dificultad para conseguir este material terminó convirtiéndose en parte de la propia experiencia creativa, obligándolo a investigar, contactar personas y realizar numerosas pruebas para descubrir cómo podía utilizarlo en sus fotografías.

Este proceso terminó llevándolo hacia el cuarto oscuro. Tras conseguir una ampliadora fotográfica y distintos materiales, Vargas comenzó a experimentar con la creación de copias físicas de sus imágenes y con las posibilidades que ofrecían los distintos papeles y químicos.

Para el músico, una de las principales diferencias respecto a la fotografía digital está precisamente en el tiempo que existe entre tomar una fotografía y finalmente verla. En su experiencia, ese período puede extenderse durante semanas o incluso meses, permitiéndole observar sus propias imágenes desde una perspectiva diferente.

El azar como parte del proceso creativo

Uno de los conceptos que atravesó buena parte de la conversación fue la importancia del azar. Para Simón, la fotografía analógica no consiste únicamente en controlar cada variable técnica, sino también en aceptar que existen elementos que escapan de las manos del fotógrafo.

Incluso realizando dos veces un proceso de la misma manera, los resultados pueden presentar diferencias. Esa incertidumbre, lejos de ser un problema, se convirtió en uno de los aspectos que más disfruta de trabajar con fotografía analógica.

“Relájate, esto va a salir como salga”, explicó al referirse a la filosofía que ha desarrollado a partir de estos procesos. Para él, fotografiar de esta manera también implica estar más presente y atento al entorno, algo que incluso ha terminado influyendo en su forma de vivir otras experiencias.

Una mirada marcada por Japón

La relación de Vargas con Japón también apareció como un elemento relevante dentro de su trabajo fotográfico. El músico explicó que desde pequeño ha mantenido un fuerte interés por la cultura japonesa, particularmente a través del anime, la literatura y el cine.

Esa influencia posteriormente se trasladó a su fotografía y a la manera en que observa determinados espacios. Durante la charla, relató distintas experiencias viajando por Japón y su interés por fotografiar lugares alejados de los circuitos turísticos tradicionales, encontrando atractivo precisamente en aquellos espacios que pueden pasar desapercibidos.

Su fascinación por el país también está relacionada con los valores y conceptos que, según explicó, descubrió desde pequeño a través de las historias japonesas, particularmente la importancia de la comunidad y del grupo por sobre el individuo.

De los negativos a una exposición

El interés de Vargas por los procesos físicos de la fotografía también modificó su relación con las imágenes. Lo que inicialmente eran negativos y archivos digitales comenzó progresivamente a convertirse en fotografías impresas, piezas físicas y finalmente en la posibilidad de presentar su trabajo como una exposición.

El músico explicó que parte de esta transformación surgió simplemente desde el gusto personal por determinadas imágenes y por la necesidad de llevarlas a un formato físico.

En ese sentido, la “Charla sobre procesos de cuarto oscuro” permitió conocer una faceta de Simón Vargas que se desarrolla lejos de los escenarios. Su acercamiento a la fotografía no aparece como una actividad completamente separada de la música, sino como otro espacio de exploración creativa, marcado por la paciencia, la experimentación y la posibilidad de encontrar algo inesperado en medio del proceso.

Al finalizar, Simón Vargas también entregó una recomendación para quienes quieran comenzar a experimentar con la fotografía: probar diferentes procesos y técnicas a partir de aquello que realmente les guste, sin miedo a modificar, imprimir, dibujar o intervenir sus propias imágenes.

La actividad realizada en CityLab del GAM marcó además un momento especial para Simón, al tratarse de su primera charla internacional sobre fotografía. El propio músico recordó durante la jornada que su primera experiencia de este tipo había tenido lugar anteriormente en Bogotá, por lo que esta instancia en Chile significó un nuevo paso para compartir públicamente una disciplina que, con el paso de los años, se ha convertido en una parte importante de su búsqueda creativa.